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A Joan Laporta le quedan dos telediarios al frente del Barça. Tras siete años al frente de una de las instituciones más poderosas del mundo, llega el momento de hacer balance. En vez de repasar cronológicamente los hechos de este periodo, voy a poner una serie méritos y defectos que achacar un presidente que, guste o no, pasará a la historia del barcelonismo.

LUCES

Éxitos: bajo la dirección de Joan Laporta el Barcelona de fútbol está viviendo su época dorada. La inicio con Frank Rijkaard y continúa con Pep Guardiola, cada uno de ellos avalado por una Copa de Europa. El principal éxito del laportismo en este aspecto es que ha dejado la dirección deportiva tranquila y ha dado confianza a sus entrenadores para imponer un modelo.

Cintura: Salvo quizás el último año de Rijkaard, el laportismo se ha caracterizado por mucha cintura en su gestión. Su primera etapa se caracterizo por inversiones poco mediáticas pero de gran calidad deportiva. Pero supo, a petición del entrenador y de la dirección deportiva, cambiar el rumbo para apoyarse en la cantera en su segundo proyecto futbolístico. Ambos han rendido grandes éxitos.

No sólo fútbol: Aunque este artículo se basa en los éxitos futbolísticos, el Barcelona puede ser considerado el mejor club deportivo del mundo a nivel global. Y Laporta tiene mucho que ver. No ha escatimado en el baloncesto, primero con grandes entrenadores y luego con grandes equipos y ahora son el mejor del mundo no NBA. En balonmano continúan siendo una referencia. En hockey mandan e incluso en fútbol sala han colado un equipo en Honor. El Laportismo, basado en dejar que cada uno haga lo suyo bajo las directrices presidenciales, ha triunfado en todas las especialidades.

Mes que un club: Pero lo admirable del Laportismo no son sus éxitos, sino la imagen de club triunfador y cercano. Su admiración a nivel mundial ha crecido y ha seguido una línea basada en el esfuerzo, la dedicación y la casa. el Barça quizás no sea el más rico del mundo, pero es el más popular. Un ejemplo es que su camiseta luce el logo de UNICEF.

Tolerancia Cero: A pesar de que algunos ilustrados medios intentan echar mierda a esta teoría, lo cierto es que los Boixos han sido expulsados del Camp Nou y que Laporta ha puesto, relativamente, su integridad en peligro para quitar esta lacra. Los radicales, que empañan celebraciones y derbys, ya no entran en recintos azulgranas.

SOMBRAS

Catalanismo: Es el principal defecto y no es poco. Laporta ha usado, sobre todo en los últimos años, el Barça como trampolín político. Ojo, no decimos que esto esté mal, pero cuando pervierte la parte deportiva es un problema. A veces se ha detectado una identificación sonrojante entre el equipo y Cataluña, cuando la mayoría de sus aficionados son de fuera de esta región o incluso de fuera de España. Detalles como quitar la bandera nacional de la Masia y obligar a los nuevos a hablar catalán no ayudan.

Presidencialismo: Joan ha ido quitando a todos aquellos que le hacían sombra. Aunque su gestión deportiva y económica ha sido intachable, se ha cargado sin ningún pudor a sus hombres de confianza. Acumulando poder en una junta dominada por mano férrea, estuvo a punto de desmontar al Barça y se enfrentó a una Moción de Censura. La pasó por poco y tuvo la buena idea de confiar en Guardiola y la casa. Convirtió en mérito un gran defecto que se cargó a otros, como Calderón.

Cobardía. Aunque Laporta sacaba pecho de los éxitos, siempre concedía crédito a sus entrenadores y personal, muy al estilo Barcelona. Pero a la hora de repartir fracasos, se escondía un poco. La salida de Rijkaard, todo un señor, fue un ejemplo de cómo no hacer las cosas. Dio boleto a un equipazo un poco de mala manera y eso es una mancha en su expediente, no la peor.

Madriditis: Aún en sus horas más brillantes, en sus momentos de gloria, el laportismo siempre tenía un ojo puesto en Concha Espina. No ha podido quitarse el sentimiento de inferioridad ante el vecino blanco, al menos desde el punto de vista institucional. Muchos nervios, muchos “al loro” y muchos malos momentos.