A pesar de que la Liga ya está decidida, el mundo del fútbol no ha parado en esta semana. En medio de nombres como Mourinho, Pellegrini, Florentino y la Selección, se han colado los nombres de dos asturianos, paisanos míos del Valle del Nalón o La Cuenca como nosotros decimos, que se han convertido en referencia en la Liga de las Estrellas: David Villa y Mejuto González. El primero en franco ascenso, el segundo con una retirada gloriosa.
VILLA: EL CANÍBAL DE TUILLA
Llegar a Tuilla no es fácil, ya os lo digo. Tienes que coger la vieja carretera carbonera, pasar de La felguera y meterte por un valle angosto y en cuesta. Allí, tras pasar muchas ruinas de minas y fábricas que son cicatrices de las peleas que ha vivido La Cuenca, todas perdidas por cierto, llegas a Tuilla. Un pueblín con su barriada minera, con su pozo minero y que respira mina por los cuatro costados. El campo de fútbol junto al río, El Candín, recuerda remojones a árbitros y equipos visitantes, la tradicional táctica de “al pilón”.
Bueno pues aquí nació el flamante fichaje del Barcelona. Un caníbal del área que desde sus inicios en Tuilla y Langreo, siempre demostró su olfato goleador. Su presa son los porteros y a fe que pocos se le han escapado al Guaje. Por cierto, para los meseteros y demás gentes de España, la palabra Guaje no significa exactamente niño. No del todo. Guaje es una persona joven, con desparpajo pero sin experiencia. Vamos que a mi en mi casa me van a llamar toda la vida Guaje porque soy el pequeño. Tiene muchos matices más que el simple apodo “niño”. Esi Guaje tiene tanto talento que ni siquiera tuvo que pasar por el Sporting B dando el salto directamente al primer equipo desde juveniles. Gijón, Zaragoza y Valencia han disfrutado con decenas y decenas de goles. La Roja también.
No vamos a descubrir aquí a David, pero su fichaje por el Barcelona era una crónica anunciada. Quizás llegó un año más tarde de lo esperado, pero ha llegado. La incógnita ahora es ver su límite en un equipo arrollador, jugando con Messi al lado (porque sabemos lo que puede hacer con Iniesta y Xavi). Muchos dicen que Villa se adapta como anillo al dedo al Barça, pero lo cierto es que David se adapta a cualquier equipo por es sin duda uno de los mejores delanteros del mundo.
Sudáfrica le espera.
MEJUTO GONZÁLEZ, UN SEÑOR EN EL CÉSPED
Se despidió el pasado miércoles arbitrando la copa del sombrero, la más emotiva de los últimos años. Jugadores y cuerpo técnico le abrazaron, todo el estamento futbolístico le rindió honores. Nacido en La Felguera, a diez minutos de Tuilla, Mejuto González ha sido uno de los árbitros más respetados y de mejor nivel de los últimos años.
La carrera de Mejuto, que entrenaba corriendo por el parque de Sama, está marcada por muchas anécdotas. La más grande fue el famoso “Rafa no me jodas”. Mucha gente quizás puede pensar que esa manera de hablar es prepotencia, pero es que Mejuto es así, siempre lo ha sido y siempre lo será. Al final pitó el penalti pero se confundió en el jugador. Aquel día Rafa y Mejuto se encumbraron.
Pero más allá de la parte graciosa, lo cierto es que Mejuto ha arbitrado en todas las categorías, siempre destacándose por un gran nivel. Quince años de primer nivel, culminados por la final de la Champios más épica de los últimos años, la primera entre Liverpool y Milán. A Mejuto le va lo épico, está claro.
Hace cuatro años tuvo su momento más duro cuando uno de sus asistentes no pasó las pruebas físicas y le impidió ir al mundial. La reglamentación a este respecto, los equipos de arbitraje van de tres en tres, y que su primer reserva estuviese lesionado, impidió al mejor árbitro del mundo, con respeto a Collina, no estar en Alemania.
Los jugadores le recuerdan como dialogante, a pesar de su actitud más o menos dura, y siempre intenta controlar el partido. Mejuto se va con muchos amigos en el fútbol, algo que le honra.
Dos facetas del fútbol moderno, dos de la Cuenca. Perdonad que haya hecho patria chica, pero uno se enorgullece de compartir tierrina con estas dos fieras del fútbol (y también compartir campo a veces, que la Cuenca ye un pañuelo).

