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Las tertulias de bar no hablránan hoy de otra cosa que no sea la derrota de ayer del combinado español de baloncesto ante Brasil. La posibilidad de que España se dejara ganar flotaba en el ambiente y los propios jugadores eran los más enérgicos al decir que ni hablar, que de perder nada, que ellos saldrían a ganar. Y así fue durante unos 9 minutos.

España comenzó el partido apabullando a Brasil, al igual que lo hiciera en su día con Rusia y con Gran Bretaña. Primer cuarto y partido resuelto. Pero no. Eso era antes, cuando todos los jugadores aportaban su granito de arena en pos de un éxito que siempre terminaba llegando. En esta Olimpiada sólo los pívots tienen el privilegio de lanzar a canasta, y eso se termina notando.

Esa es la razón de que España firme grandes primeros cuartos y se hunda con el paso de los minutos. Las defensas se apostan en torno al aro y llegan las ayudas y emboscadas sobre Pau Gasol. Cuando el bueno de Pau dobla el balón, nos encontramos con un panorama desolador. Nadie tira porque Navarro ha llegado muy justo y Rudy no las está enchufando. Alguna de Llull. Nada del resto. Calderón, que tan bien suele gestionar sus tiros, debería empezar a amenazar de fuera. Si no, estamos muertos.

Sirva como ejemplo el partido de ayer. Lo dijo el comentarista de TVE, probablemente 100 veces mejor entrenador de lo que será nunca Scariolo. Hubo un momento en el que el marcador reflejaba un impresionante 57-57, solo que los 57 a los que se refería de España eran los puntos logrados por sus pívots. No sería mala noticia de no ser porque sumando los del resto no llegaban a 15. Ese desequilibrio es fatal e incomprensible. Nunca Rudy estuvo tan mal utilizado. Si por algo destaca el mallorquín es por su explosividad, y relegarle en “el basket europeo” al rol de tirador que tiene en la NBA es estúpido. Pero claro, tenemos a Scariolo de entrenador.

Sergio Scariolo. Un tío que se vende bien, como Capello. Que siempre ha tenido los mejores equipos y pocas veces ha hecho que jueguen a algo. Scariolo busca sus mejores armas y las explota una y otra vez. Eso es lo que vemos con Pau Gasol, al que se busca en cada jugada. El problema es que lo sabe todo el mundo y, cerrada la vía de Pau, hay pocas o ninguna opción alternativa. Ese es el entrenador que tenemos. Ese es el entrenador que nos tiene que llevar a la medalla. Yo solo espero que tomen el mando los jugadores.

Como habréis observado no tengo palabras para el tema del apaño. Supuesto apaño, perdón. O más bien la bondadosa derrota de España, porque si hubo apaño fue solo por una parte, que Brasil enchufó 31 puntos en el último cuarto y eso no se hace por casualidad. Yo con estos chicos por una vez prefiero mirar para otro lado. Si no, se me caerían tantos mitos que empezaría a cuestionarme seriamente lo del deporte…

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