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20 años no es nada, que diría Gardel en Volver, canción que inevitablemente viene al recuerdo cuando, como hoy, se celebra un acontecimiento que para muchos tiene un significado especial: 15 años con Juan Carlos Navarro.

Estar escribiendo sobre los 15 años de Juanqui implica irremediablemente que me estoy haciendo mayor, ya que desde que tengo uso de razón es, probablemente, uno de los deportistas a los que he seguido con conocimiento de causa desde sus orígenes, allá por finales de los 90, hasta su eclosión y apogeo.

Juan Carlos Navarro es el mayor talento baloncestístico que yo haya visto con la camiseta de España. Seguramente, si descontamos a los americanos, el mayor talento que hayan visto mis casi 30 años, veteranos pero precoces si de recordar a “Sabas” y Kukoc hablamos. No creo que ni Gasol, ni Nowitzky tengan su talento. Tienen otras cosas, quizás incluso sean más determinantes, sí, pero lo de Juan Carlos es talento natural.

Juan Carlos debutaba contra el Granada tal día como hoy en el año 97. Por aquél entonces Juan Carlos era una ardilla. Un chico espigado con la velocidad que el tiempo ha sustituido por fundamentos. Saltaba en el último cuarto y el Palau terminaba coreando su nombre. 10 minutos bastaron para lograr una comunión que no se rompería nunca.

Navarro, aún sin el papel estelar que ahora tiene, trajo la Euroliga al Palau. Componente de un equipazo tremendo, Navarro deslumbraba incluso con Bodiroga y el mejor Jasikevicius a su lado. Su forma de enchufar, pero también de fallar -cuántas veces le hemos visto fallar un triple y tirar otro-, le han hecho especial para los amantes del baloncesto. Navarro no tiene término medio, es un estallido seguro.

Juan Carlos lo ha ganado todo. El mundial Junior fue el vaticinio de algo grande, pero ni el más optimista hubiera soñado tan alto. Un Mundial absoluto, dos platas olímpicas, dos Euroligas, 7 Ligas ACB, exhibiciones de todos los colores y sabores sin importar el rival que tuviera enfrente. Navarro es quizás el único que puede presumir de haber desquiciado la defensa de Diamantidis, pero también es el autor de más de una treintena de puntos en varios partidos calientes de la selección, el más reciente el de Macedonia:

“Si frente a Eslovenia, Navarro anotó 17 puntos cuando todo el equipo rival sólo sumó 14 puntos, este viernes el escolta encendió la mecha de la victoria con un cuarto casi perfecto: 19 puntos con 7/10 en tiros de campo (incluyendo 3/4), cuatro rebotes y una asistencia… y mientras tanto Macedonia se quedó en sólo 17 puntos. Por segundo día seguido en un cuarto Navarro anotaba más puntos que el rival.”

Navarro siempre aparece cuando más se le necesita. Que crecían las críticas a la Selección por estar jugando un baloncesto horrible, aparecía Navarro al rescate y empezaba a meterlas desde todas partes. Que es imposible ganarle a EEUU con todas sus estrellas, aparece Navarro y nos hace soñar hasta el último minuto. Y así hasta hacerme llevar un rato escribiendo una parrafada sin ser capaz de escribir todos los buenos ratos que me ha dado.

Hoy se cumplen 15 años de este genio silencioso, escapista de portadas y menciones; del nacimiento de una estrella, de la llegada de un capitán. Gracias, Juanqui.

Para Poliyo: “Navarro mete 30 triples seguidos en un calentamiento”

Para todos:

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