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Mourinho no fue a la gala del balón de oro. Para qué, debió pensar, si no le iban a dar el premio a mejor entrenador y, además, un jugador del eterno rival del equipo que dirige era favorito para llevarse el galardón a mejor jugador por delante del buque insignia de su equipo, y compatriota, para más señas.

Pues no, yo a eso no voy, que lo va a ganar Del Bosque, y además va a estar Guardiola, debió pensar el bueno de Mou. Y no fue. Y lo anunció antes, por si acaso alguno dudaba de que no quedar primero no era lo que más le gustaba del mundo. Y se quedó tan pancho. “Tengo mucho trabajo”. Lo curioso del caso es que Mourinho, en el rato que duró la entrega del dorado y adorado trofeo, estaba viendo entrenar a su hijo, y las portadas de los diarios más prestigiosos del mundo (las deportivas, se entiende, que las otras están copadas por las malas noticias irremediablemente desde hace años) se lanzaron a proclamar que Mourinho había mentido, que de trabajo nada, y que estaba tocandose las bolas en vez de adorar al mesías y sus cuatro bolas de oro.

Esos señores decidieron por cuenta y riesgo valorar que ver entrenar a su hijo no supone un trabajo para Mourinho, error en el que yo no pienso caer, pues no lo conozco y no soy quien para valorar si para el luso supone un esfuerzo mayúsculo estar en la banda contemplando las evoluciones de su descendencia. Tampoco sé si su descendencia tiene la menor idea de dar patadas a un balón, por lo que no puedo saber si para Mou consiste en un trabajo moldear una nueva estrella del balompié, de las de su gusto, del corte de Motta o Essién.

El caso es que Mourinho, que tiene al Madrid a 16 puntos del líder de la liga, que tiene una relación curiosa con el capitán de su equipo, que no fue a la gala del balón de oro, y que tiene un partido mañana, decidió que aparecer en rueda de prensa no era lo que más le apetecía. Joder, es que los periodistas españoles preguntan, y seguro que el de las gafitas ese al que recomendé sin éxito que me citara sus fuentes me dice que por qué no fui a aplaudir a Messi. Este pensamiento en cursiva es tan solo una conjetura de lo que debió pensar Mou minutos antes de la bomba de humo secundada por Karanka y rota tan solo por un pobre mandado que accedió a dar la cara para decir, con otras palabras supongo, que ya salía. El que salió, 5 minutos más tarde y según las escrituras (del AS) fue Xabi Alonso, que dijo que Mourinho y Casillas tienen una relación basada en el respeto. En el respeto a las discusiones, añado yo, sin que la base científica sea la que predomina en dicho añadido.

La moraleja del cuento, por si no os habéis enterado, y aún en modo ironía ON, es ¿quién son los periodistas para decidir qué es y qué no es trabajo para Mourinho?

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