CASILLAS, BALÓN DE ORO

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Un servidor no da crédito a lo que está ocurriendo. La campaña pro-balón de oro español ha elegido a Casillas como representante del reino, cosa que, para mí, constituye una equivocación.

Ojo, no es que Casillas no me parezca un fenomenal portero. El problema que se me plantea es que, probablemente, sea la única ocasión que tengamos de ganar un balón de oro en muchos años, y no me gustaría que se lo dieran a nuestro portero. Si pavoneamos de estilo, de toque, de precisión, no podemos pedir ahora que le den el balón de oro a Casillas cuando Iniesta y Xavi están sobre el césped. Ellos son los verdaderos representantes de nuestro estilo y no el portero, que es buenísimo pero que no interviene en el juego de toque del combinado nacional.

El problema del balón de oro es que nadie sabe exáctamente qué méritos se premian. No sería así de no encontrar a Owen y Cannavaro entre los integrantes de una lista con fabulosos futbolistas. Los méritos de estos dos fueron ganar muchos títulos en la misma temporada con el Liverpool en el caso de Owen, y ser el capitán de la Italia campeona del mundo en el caso de Cannavaro. Ver ahí a Casillas no me gustaría porque no sabría como defenderlo.

Iker es un gran portero. Seguramente el más desequilibrante del mundo, por más que sus paradas siempre se exageren hasta límites un poco dantescos. La de Croacia, sin ir más lejos, es una parada del montón propulsada a los altares por los medios. Esto lo ha dicho el propio Iker.

Casillas ha tenido paradas de enorme mérito, entre las que destacan el vuelo sin motor ante Rusia y la doble parada a Robben en la final del mundial. Esta temporada no ha habido grandes noticias de Iker, puesto que tanto en el Madrid como en la Selección ha estado bien protegido por su defensa. No creo que le hayan tirado a puerta más de 10 veces en toda la Eurocopa.

Así pues, yo voto por Iniesta y Xavi para el balón de oro, sin más preferencia entre ambos que mi admiración por Iniesta como persona. No al balón de oro de los medios. Sí al de los jugones. Sí al de Iniesta.

HISTORIA DE ESPAÑA

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¡Lo conseguimos! ¡Campeones! ¡Tri-Campeones! Las sensaciones se desbordan hoy en un país tan futbolero como maltrecho económicamente que necesitaba un alegrón que llevarse a la boca. Ayer tuvimos un atracón de gloria; logramos algo que nadie había hecho hasta la fecha: ganar dos Eurocopas seguidas con un Mundial de por medio.

Lo hicimos porque somos los mejores, así de simple. Iniesta, Xavi, Silva, Fábregas, Alonso, Busquets, Ramos, Piqué, Jordi Alba…y así hasta llegar al último componente del banquillo. Hasta los que no han jugado son futbolistas de talla mundial.

Hace un par de días, en la previa del Alemania-Italia, respondí un sinfin de veces la misma pregunta. ¿A quién prefieres? Italia. Por activa y por pasiva repetí que para mí el rival más cómodo (partiendo de la base de que era una final) era Italia. Tenía esa intución, ese pálpito. Así que cuando los transalpinos se cargaron a Alemania me alegré de lo lindo y empecé a sentir que seríamos campeones.

España dominó el partido de cabo a rabo, salvo unos minutos de desconcierto tras el gol de Silva que vinieron marcados por el buen golpeo de Pirlo a balón parado. Todos los focos miran al gran juego colectivo de España. Al toque. Sin embargo fue en el ahogamiento de Pirlo entre una maraña de bajitos donde se fraguó la victoria. Xavi, Alonso, Cesc y Silva se ocuparon de tapar la salida de balón a través de Pirlo. Italia tuvo que buscar otras opciones y, claro está, eran de un nivel bastante inferior. España recuperaba pronto y cerca del área italiana, y sus movimientos de ataque tuvieron la contundencia que a veces nos falta.

Xavi fue el eje de un equipo que se movió a las mil maravillas. Con un 91% de efectividad en el pase y dueño de dos asistencias y del partido, Hernández debió ser nombrado MVP de la final, título que se llevó Iniesta como regalo de bodas junto con el de mejor jugador del torneo.

España suma 4 años imbatida (e invicta) en ronda final de un torneo continental si descontamos la Confederaciones.

Reflexiones en alto

Es cierto que el fútbol debe generar debate. Si es el deporte más seguido en España seguramente sea, precisamente, por el debate que es capaz de fraguar en torno a un puñado de futbolistas.

Sin embargo, creo que a veces somos un poco injustos con nuestra selección y con el director de la orquesta. Vicente del Bosque es primero una gran persona y después un magnífico entrenador y no merece que se le cuestione cada movimiento. Empezó el torneo con Cesc de nueve contra Italia convencido de que era la mejor alternativa, y lo terminó de la misma forma. El resultado de anoche no hace sino darle la razón en que su idea era buena, si bien el resultado aquél día no acompañó. Como él mismo ha dicho, quizá por otro camino también hubiéramos ganado, pero Vicente escogió sus futbolistas como mejor consideró en cada momento.

Pondré un ejemplo. Muchos demandaban que Xavi no estaba bien, que tenía que entrar Mata. Ayer Xavi hizo un partido antológico. Otros pedíamos que entrara Pedro para dar energía por un Silva que tiene más horchata en las venas. Silva hizo el primer tanto y realizó un partido notable. Seguramente otros pidieran un delantero en lugar de Cesc, y el catalán hizo un partido completísimo con algunas jugadas al alcance de muy pocos futbolistas. Con esto no quiero decir que no expresemos opiniones, sino que deben hacerse desde el respeto a las opiniones del que más sabe de esto que es el que los entrena. Por cierto, no recuerdo un partido en el que los cambios no hayan mejorado a España. Me diréis que es que tenemos un gran banquillo, pero aún así acertar siempre no es lo normal.

Como dije ayer, debemos disfrutar lo que estamos viviendo con nuestra selección. Es algo que no se había visto nunca y que puede ser que no se repita. ¡Vamos España!

 

“CONFIAD EN NOSOTROS”

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Eso dice Iniesta cada vez que sale a rueda de prensa, y me uno a ello. También al mensaje de Luis Aragonés, que ha dicho que nadie en la Eurocopa ha jugado al nivel de España. Lo que pasa es que hemos idealizado hasta tal extremo a la selección que cualquier pequeño mosquito en el camino nos parece un abejorro del tamaño de un castillo.

España es la selección con mejor posesión, la más precisa, una de las menos goleadas, una de las que menos ocasiones en contra concede. Joder, no parece tan poca cosa. El problema, como dije el otro día, es que el periodismo decidió que había que ganar 7-0 a diario, y eso no es posible. Si asimilamos eso, estaremos en condiciones de apoyar y sufrir con nuestra selección de manera incondicional. Como ellos se merecen.

Hoy he bajado a la calle para ir a un cajero (sigue dando dinero de momento). Al hacerlo, he cruzado el tormes y he visto una bandera de España en mitad del río. Flotaba como lo hacen nuestras ilusiones, intactas aún, de repetir gloria. Al pasar hacia la ciudad alcé la vista hacia balcones y más balcones engalanados de rojo y gualda. También ellos gritan en silencio que podemos conseguirlo, que es solo cuestión de fe y de estar unidos, de no dejar de creer porque un diminuto mosquito se cruce en nuestro camino. De creer en Andrés Iniesta y los bajitos. De animar en lugar de enredar. De no estar con el palo esperando al primer traspiés.

Los españoles deberíamos haber aprendido tras haber enterrado varias veces a Don Rafael Nadal, al que damos por muerto cada vez que pierde un partido (y lo hace pocas veces). Nos rendimos a los encantos de Djokovic y Federer. Hasta Murray nos parece un dios de la raqueta, mientras que a Nadal, que es posiblemente el mejor deportista de nuestra historia, no lo disfrutamos. Al menos no como él merece. Nuestro combinado ha perdido 2 oficiales en los últimos años…así que periodistas, dejad de tocar los cojones y poneos del lado de los nuestros, por favor.

¡VAMOS ESPAÑA!

EL QUE NO ARRIESGA…GANA

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A veces saberse mejor que el rival no es la mejor fórmula para el éxito. Nos lo demostró ayer España que, a sabiendas de que su nivel estaba por encima del croata, jugó maniatada por un miedo terrible a quedar eliminada en la fase de grupos. Campeona de Europa y del Mundo, el miedo impidió a España desarrollar su juego.

Hace ya tiempo que vengo defendiendo lo difícil que es la fase de grupos para el que se lo juega todo. O te quitan la red desde el principio (véase Alemania con un grupo en el que o ganas o te vas fuera), o las grandes siempre tienen un miedo enorme al fracaso prematuro. No lo digo yo, lo dijo ayer Iker Casillas.

El partido fue espeso a más no poder. España solo encontraba algo de profundidad con cada iluminación de Silva, al que anoche no acompañó Iniesta. Algo raro, como ver a Oliver sin Tom en el New Team. El caso es que los dos genios se encontraron menos de lo acostumbrado, y como quiera que España no arriesgó ni un ápice por fuera, el juego se fue enredando cada vez más.

El empate, según Del Bosque, perjudicó el juego de España. Es posible, pero conviene reflexionar que ese empate propició la victoria final. Si no hubiera servido hubiéramos vivido otro partido, eso seguro, pero no el desenlace final tal y como se dio. Croacia, presa de necesitar un gol, abrió su defensa y por allí dibujaron el gol Iniesta y Navas tras genial pase de Cesc. Era el minuto 88 y el pánico flotaba en el ambiente. Lo despejó Casillas a vuelo limpio, dirán las epopeyas. Lo despejaron Busquets y un sobrenatural Ramos, diría yo. El medio culé apagó todos los fuegos, se multiplicó ante la falta de oxígeno de Alonso, combinó de primeras ante la falta de ideas de Xavi, e incluso se descolgó un par de veces al área croata. Busquets es un crack y merece que alguien como yo, que a veces le ha criticado, doble la rodilla. También lo merece Ramos, genial al cruce, intenso y preciso en la salida de balón. Solo una entrada a destiempo (que me perdone un árbitro profesional como Andújar Oliver, pero Ramos toca balón y jamás puede ser penalti, en todo caso juego peligroso) pudo emborronar su inmaculado partido.

Por delante hubo poco reseñable. Me gustó ver como Jordi Alba comienza a soltarse con alguna internada veloz. Torres no termina de atreverse a emprender aventuras en solitario, y la selección lo demanda como alternativa al juego combinativo que se impone en el medio campo. Cuando este no funciona, solo el lateral del Valencia y Jesús Navas parecen solución al problema. Jesusito no es santo de mi devoción, pero siendo justos su inclusión en las segundas partes está siendo necesaria. Me gustaría haber visto algún minuto a Cazorlita, pero Navas abre el campo y ayer era lo que necesitaba el equipo.

España ganó. Siendo amarrategui, sin superioridad manifiesta, pero ganó, y cabe esperar que vaya a más conforme avancen las rondas en el torneo. Quedémonos con que hemos salvado el partido malo de Iniesta…

COMO GANAR CON 860 PASES Y NO ABURRIR EN EL INTENTO

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Ganó ayer España. Lo hizo goleando, lo cual dejó tranquila a gran parte de la parroquia, pero es que además lo hizo jugando como solo ella sabe, con una colección de pases inolvidables y una estadística para recordar: 860 pases de España por 254 de Irlanda, con un acierto del 91%.

Si visteis el partido sabréis que esa estadística es una burrada porque España ayer no contempló ni un sólo minuto. Salió a morder y quiso el gol en cada arrancada. Los pases horizontales se quedaron en el vestuario y cada combinación tenía la clara intención de desarbolar la defensa irlandesa.

860 pases, ¡madre mía! 75% de la posesión, 27 tiros…una barbaridad que solo puede hacer España. Xavi, por cierto, repartió 136 pases, lo cual no deja de ser un escándalo.

Pero a lo que vamos. ¿Alguien se aburrió ayer? Seguramente no. Quitando alguna acción en la que se quiso rizar el rizo, España hizo lo que debía en todas las jugadas. Abrió bien a banda, combinó por el centro, llegó desde atrás, disparó desde lejos, regateó…Irlanda fue un juguete en manos de un combinado que no quiere quedar en la estacada a la primera de cambio.

¿Se pueden dar 860 pases y no aburrir al espectador? Supongo que se puede, siempre que tu equipo sea el que los da.

¿Y tú de quién eres?

Ayer un servidor pensaba que Llorente sería el delantero titular de España. No sé por qué, puesto que tampoco son muchas las comparecencias del león como titular, pero tenía ese pálpito. Incluso maldije un poco cuando vi a Torres en el once, que tardó 4 minutos en taparme la bocaza con un gol que solo mete él. Persiguió la jugada, robó el balón, sorteó a un defensa y soltó un zapatazo por encima de la cabeza del portero. Los que hemos jugado a balonmano sabemos que hay dos puntos en los que los porteros no pueden cerrar, sobre la cabeza y en la pierna de apoyo. Nada de cantada, por tanto.

El segundo fue obra de Silva. Obra de arte, con amago torero y pase a la red. El canario hizo un partidazo y su entendimiento con INIESTA es impresionante. Se buscan y se rebuscan continuamente con la facilidad del que se sabe un escalón por encima del resto.

El tercero, también de Torres, tuvo precisamente a Silva como asistente. El niño amagó con echar al traste la ocasión por una mala conducción, pero finalmente acertó a batir a Given. El cuarto, cuando el partido finiquitaba, lo hizo Cesc con un pelotazo terrible desde dentro del área.

¿Tú de quién eres?

VERDADES Y MENTIRAS SOBRE LA SELECCIÓN ESPAÑOLA

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En españa somos un poquito gilipollas. Esto ni viene de ahora ni tiene pinta de que vaya a cambiar, pero desde luego puede ayudarnos a entender la situación vivida en nuestro país desde que nuestro combinado nacional empatara con Italia.

Se trataba solamente del partido inaugural, jugábamos contra una selección a la que no hemos ganado nunca, y llegábamos a la Eurocopa sin Villa, máximo goleador histórico. Los italianos, conviene decirlo, son además un equipo ultracompetitivo que se transforma en este tipo de torneos.

Da igual. España tenía que ganar 7-0. Es más, tenía que ganar 7-0 humillando a Italia. Nada de que ellos tocaran el balón. Igual daba que Italia hubiera encajado dos goles en todo el preparatorio. Que no, que no, que somos España, campeones del mundo y de Europa. Tenemos que humillar, pasar por encima, destrozar a los rivales. Lo que no entiendo es para que juegan.

Rebajando la euforia

Eurocopa 2008. Austria. España gana a Rusia en el inaugural. Lo hace con un buen juego en la segunda parte, pero sin demasiado brillo en la primera. Tras esto, mal partido ante la todopoderosa Suecia, que termina con un agónico gol de Villa en el descuento que nos clasifica directamente. Tras el trámite de Grecia (gol de Güiza con lloro incluido), empate a cero con Italia. Sí, sí. Empate a cero.

Tras la liberación, la gloria. Rusia y Alemania mordieron el polvo ante una España crecida y motivada a la par.

Luego llegó el Mundial, en el que ya íbamos de subiditos, con el pecho por delante porque como somos los que mejor jugamos, lo que hace el resto no vale para nada. Con esa actitud nos ganó Suiza, lo que nos hizo agonizar con una Chile que nos superó en muchísimos momentos, tras ganar a Honduras 9-1. Ah, no, perdón, que le ganamos 2-0 y porque Villa sacó su fusil.

Tras el grupo, volvimos a ganar 7-0 a Portugal (que no, que no, 1-0), a Paraguay (ah que tampoco, que ganamos 1-0 y ellos fallaron un penalti con 0-0), goleamos a Alemania (1-0) y humillamos a Holanda (0-0, prórroga y gol de INIESTA).

Vistos los precedentes, no sé como puede haber una sola persona cauta en este país. No sé para que juegan el resto de selecciones si, total, esto lo gana España sin bajarse del autobús.

La realidad por desgracia no es esa. La realidad es que ganamos el mundial haciendo 8 goles en 7 partidos. De esos 8 goles, 6 están en España lesionados. Por tanto, hagámonos a la idea de que esta Eurocopa no va a ser un paseo militar de España. Ni muchísimo menos…

UN PUNTO DE PREPOTENCIA

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España infravaloró a Italia. Infravaloró, en realidad, casi todos los conceptos futbolísticos que de pequeño a uno le van inculcando sus entrenadores. Los fue ventilando uno a uno hasta que Di Natale perforó la portería de Casillas poniendo un peligrosísimo 1-0 en el marcador.

Hasta ese momento Italia había sido mejor que España en muchas fases y, sobre todo, en planteamiento. No me refiero al del entrenador, que puede que también, sino más bien a que sus futbolistas siempre parecieron enchufados, sabiendo lo que se jugaban. España olvidó que para jugar los partidos decisivos es necesario ventilar estos, y compareció adormilada, trotona y lenta. El estado del césped nunca favoreció el juego de toque, pero lo favoreció aún menos lo estático de los futbolistas españoles. Sólo Cesc y alguna vez Silva se aventuraron a la espalda de los centrales italianos. Sólo Iniesta se atrevió a driblar. La mejor noticia española fue comprobar dos cosas: que Iniesta está a un nivel enorme y que su diferencia con el resto es un abismo.

Del Bosque encontró en los cambios mayor profundidad y España mejoró. Navas y Torres pueden gustarnos más o menos, pero lo cierto es que ayer mejoraron al equipo. Silva y Cesc estuvieron correctos (el gol es una maravilla de pase del primero para una gran finalización del segundo), pero los cambios aportaron frescura y sentaron mal a Italia, que tenía que abrirse mucho más para defender las internadas de Navas y los desmarques de Torres.

El Niño tuvo la victoria en sus botas por dos veces, y las dos eligió la opción incorrecta. Es lo que tiene venir de una temporada desdibujada. El primer mano a mano recordó al del Camp Nou, con final feliz para el delantero. A buen seguro que él también quiso usar el mismo ardid para llegar al gol, pero su segundo toque, el que debía prepararle para materializar el tanto, fue demasiado largo. Buffón, muy atento, desvió la ocasión anticipándose a Torres.

Más clara fue la segunda, en la que Fernando, con todo a favor y Navas complétamente libre a su derecha quiso consagrarse con un globo innecesario que se perdió por encima de la portería italiana. Dos ocasiones que debieron subir al marcador y no lo hicieron. Nuestros delanteros deben olvidarse de las filigranas y obsesionarse con el gol. Para lo primero ya están los centrocampistas.  Al fallo de Torres, por cierto, contribuimos todos los que renegamos de él cada vez que salta a un terreno de juego…

España emprendió ayer su trayecto a la gloria. A un objetivo que, hasta ahora, es desconocido. Nadie lo ha logrado. Un triplete en tres competiciones de este calibre es algo casi imposible. Pero tenemos a un tipo llamado Andrés y apellidado INIESTA.

JUSTO A TIEMPO

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pedro coge el tren de la selección

Ganó el Barça. Lo hizo bien, sin contemplaciones ni atisbos a la sorpresa que por alguna razón muchos veían tan plausible. Sin despeinarse, en un arranque primoroso de fútbol y presión, martilleó al Athletic hasta dejarlo hundido.

En media hora el Barcelona ya sabía que la Copa de S.M. El Rey era suya. El Athletic, castigadísimo por una temporada tremenda para sus 13 o 14 jugadores (Bielsa por algún motivo no concibe el descanso), no supo encontrar la intensidad adecuada. Sus jugadores nunca pudieron con la receta de un Barça en el que INIESTA, Messi y Pedro destacaron sobremanera. Pedro. Ese jugador que hace dos años destrozara el sistema de engranaje alemán para darnos el pase a la final del Mundial y que estaba irreconocible.

El tren con destino Polonia estaba en la estación, con casi todos los indiscutibles ya subidos a él y un par de huecos para el que sepa aprovecharlos. Ayer Pedro llegó como una centella a la estación y, creo, se apeó a ese tren. Lo hizo como mejor sabe, a base de goles y movilidad, eso que tan bien le hace a nuestra selección.

DE HÉROE A…

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Villa no estará en la Eurocopa

Villa no estará en la Eucocopa

Ayer no fue un buen día para los amantes de “La Roja”. No podía serlo desde el momento en que se anunció que Villa, pilar fundamental del ataque y representación humana del gol en España, no estará en la próxima Eurocopa. Parafraseando a Cazorla, sin Villa no hubíeramos ganado el Mundial.

David Villa no es un simple nombre. Es un animal competitivo que se crece en las citas importantes. Es uno de esos jugadores a los que la elástica española sienta especialmente bien. El máximo goleador de la historia de nuestra selección. El gol. Villa es un león rodeado de ratones. Ellos mascan la jugada. Villa la fulmina.

Su lesión va a dejar un hueco irreparable en nuestro esquema. Tanto que resulta complicado saber qué va a pasar ahora. Hay opiniones para todos los gustos y colores. ¿Jugará Llorente, que viene castigado por las lesiones y una temporada asfixiante? ¿Lo hará Torres pese a no haber brillado en exceso? ¿O será Silva el que haga de falso nueve? Es imposible saber lo que pasa por la mente de Del Bosque, pero lo que es seguro es que ninguno de ellos tiene el olfato de Villa.

Llorente, el ariete

¿Será Llorente? Tras su gran temporada pudiera parecer el más indicado, pero sin embargo a todos nos cuesta imaginarnos a La Roja empezar las jugadas con la precisión de un cirujano y terminarlas a martillazo limpio. Llorente abre las opciones de colgar balones, pero quita la profundidad de los pases de Xavi, Iniesta y Silva. No, definitivamente no sería mi elegido.

Torres, la velocidad

Fernando no está pasando por su mejor momento, pero cierto gol hace cuatro años le da todo el crédito del mundo. Al galope, Torres es de los mejores delanteros del mundo. Al trote, un pulpo en un garaje. Como quiera que las características de nuesta selección hacen pensar en partidos cerrados, Fernando no es el idóneo, pero sus desmarques son geniales. Veremos.

Silva, nuestro Messi

La mera comparación abruma, pero David Silva, a su mejor nivel, no tiene nada que envidiar a ningún futbolista del mundo. No tendrá el gol de Messi, ni tampoco su regate en corto, pero es un jugador como la copa de un pino por el que siento especial devoción. Un pequeño con carácter capaz de destacar sobremanera ante una selección como Italia. Sería mi opción.

¿Y Adrián…?

 

Análisis de la Liga 2011-2012. Parte 1: Un nivel superior

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Va por delante que a mi me ha parecido una de los mejores campeonatos de los últimos años. La emoción de una Liga puede estar en que cinco equipos se jueguen el campeonato en el último minuto o que dos colosos mantengan un pulso que lleve a uno a los 100 puntos y a otro a 91. Cierto es que son 40 puntos de diferencia con el tercero. ¿Pero no ha habido emoción entre el Madrid y el Barcelona? ¿No ha habido emoción en el descenso? ¿Ni por Europa? ¿No ha habido grandes partidos? Sigue leyendo